Mi Dios soy yo

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Sale a la venta la novela de Encarna Velázquez bajo el sello Editorial Círculo Rojo. Una obra que habla sobre el trato que le damos a las personas mayores que, después de una vida de trabajo, pasan a convertirse en un estorbo para muchos. Un relato necesario que aborda un tema comprometido

CÍRCULO ROJO.- En plena adolescencia, la autora, Encarna Velázquez, encontró en la escritura una vía de escape para plasmar sus sentimientos. Todavía recuerda cuando su tía abuela, le preguntó qué quería ser de mayor y ella respondió que quería ser escritora. Una respuesta que, hace más de sesenta años, escandalizó a los allí presentes que tenían una visión muy distinta de la vida. Para defenderse, la escritora cuenta que construyó su pequeño mundo, aunque después la vida la llevo por caminos muy diferentes a los de la escritura.

Sin embargo, hace años la historia de Mi Dios soy yo, comenzó a fraguarse en su cabeza. Esto sucedió cuando Encarna Velázquez conoció a Adelaida una de las noches que se quedaba en casa de unos tíos a dormir e iba con su prima a ayudar a la monjas a servir la cena. La escritora cuenta que “la fuerza de aquel personaje logró en poco más de quince días poner en solfa todo el sistema del asilo, haciendo cambiar conciencias y voluntades”.

Por eso, la autora asegura que este libro es “un ajuste de cuentas con las monjas que regentaban, en connivencia con el régimen, un asilo de ancianas donde iban a parar en los años cincuenta los residuos de una sociedad nacional-católica, y donde podías encontrar alguna antigua anarquista, alguna de aquellas mujeres rebeldes, mujeres que habían vivido escondidas y que en la senectud, sin mecanismos de defensa, al ser descubiertas y no tener edad para ir a la cárcel las depositaban allí”.

Para aquellos que ya han podido leer esta obra creen que Mi dios soy yo no es sólo un título sino que se trata de una declaración de intenciones, “un grito ahogado con una clara voluntad de emancipación”. Una novela para muchos “peliaguda, inquietante e incómoda”que “se atreve a adentrase en un mundo muchas veces olvidad, marginado o, en el mejor de los casos, simplemente menospreciado”.