Una casa en el Quindío

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Sale a la venta la obra de José Ventura Aporta Barrios. Una novela que sumergirá al lector en la aventura vital de sus personajes. Con ellos, iniciarán un viaje sin retorno a Colombia, aunque a lo largo de la narración ocurrirá algo que obligará a los protagonistas a cambiar su planes

CÍRCULO ROJO.- José Ventura, nos regala una nueva obra que se suma a su trayectoria como escritor y lector acérrimo. Casi 4 años de trabajo, con un solo parón para dedicarse a otra de sus obras, han sido los necesarios para llevar a cabo este libro de un autor que se considera escritor incansable “de esa clase de personas para las que la Literatura ha sido un permanente motor de estímulos a lo largo de la vida”.

Un producto que ha dado lugar a un derroche de sensibilidad libre valorada por pasajes emocionantes, momentos de pensamiento y profundos diálogos ya que, como José Ventura afirma, se embarcó “con la mejor disposición que ya da un cierto oficio, para brearme con la mejor de las compañías: Salterio; Lugama; Marina; el cura don Guzmán y Rosita, su mujer; el poderoso don Eladio; Clarita y sus hijos; Eufemio, el infame que deja por fuerza de serlo; los inefables Marcial y Rafael, por nombrar a algunos de los más sobresalientes” personajes que podremos encontrar en la novela.

Se trata de un libro pensado para todo tipo de públicos, ya que su artefacto artístico reúne todas las entradas posibles en una historia apta para compatibilizar con cualquier persona dispuesta a sumergirse en un viaje que el propio autor calcula que ha conseguido llegar a cada sujeto de un modo diferente y especial, por eso prefiere que “el lector que con su lectura le da vida y una nueva oportunidad cada vez de existir, sea quien se pronuncie” invitando a descubrir una obra de “naturaleza versátil y enormemente elástica”.

Por eso, “El paseo por ‘Una casa en el Quindío’ nos da un revolcón. Una segura sacudida que expulsa de nosotros cierta pátina de miserias que hemos ido viendo adherírsenos, y con las que nos hemos acostumbrado a convivir. Nos permite alcanzar a vernos como mejores personas y a apreciar la ligereza que en nosotros, tras el viaje, se puede hacer presencia, y nos dota de una mirada capaz de ver el mundo circundante bajo una luz nueva más brillante y piadosa con los seres y las cosas”.